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Cuando uno se muda a una casa mejor, sobre todo si el cambio se realiza en el marco de la emancipación, sufre un pequeño vuelco cardiaco, un latido más potente que avisa a la vivienda de la nueva presencia. Produce a su vez un eco moral, por estar vacío el espacio, que no se parece en nada al que se propaga en los huecos del día a día, mucho más desoladores. Y toda vez se llenan las estancias, es corriente padecer una réplica de ese latido de satisfacción, cuyo epicentro no es sólo el corazón, sino todo el cuerpo, que se estremece ante el hallazgo o conquista.

Cuando abrí la puerta de este nuevo blog -a solas, escribiendo de puntillas- lo encontré desangelado, pero no por ello dejé de percibir un calor reconfortante que el anterior no ofrecía. Fue sencillo traerme los escritos ya publicados; como en una mudanza, aproveché para deshacerme de los trastos viejos, de los textos que no tenían lugar aquí o habían sido pasto de la anacronía. De ese modo, el segundo reconocimiento de la casa -rellenado a medias a base de los vestigios de la antigua- me reportó otra sacudida virtual y ganas de seguir decorándola.

Supongo que el tercer latido será una simple progresión o estará formado a partir de otros más pequeños. A veces, el cambiar de casa implica cambiar de estilo de vida o el modo en que ésta se aprecia, lo que en el ámbito de las bitácoras significa una depuración del estilo de redacción, los puntos de vista, las nociones del espacio y la temática de los escritos. La idea es que la ornamentación de ésta, la nueva latitud que ocupo, sea más homogénea y adquiera mayor entidad. He empezado, por un lado, a adquirir conocimientos de html y css que me permitan personalizar el aspecto (algo así como aprender bricolaje para que tu casa no parezca un catálogo de Ikea); por otro, me adivino en plena carrera por concretar mis aptitudes literarias, por ganarme ese sello de autor que sólo la experiencia otorga.

Latitud, porque es una ubicación a la que llegar y de la que irse será viable y, en mayor o menor grado, memorable. Latente, porque tiene y tendrá pulso, vida como ser cibernético, latidos que transportarán caudales de letras.

Quizá aún parezca oscuro, pues todo lo que hay son muebles viejos provenientes de un lugar abandonado, ennegrecidos como la plata mal conservada, o porque faltan bombillas en sus altos techos. Cada una que se me encienda, acabará aquí, iluminando. Espero que el brillo se vaya ganando también por las huellas y pisadas de los visitantes, expedicionarios de la red y otros viajeros; ya sabéis las coordenadas, y las hileras de migas de pan se irán creando por sí solas.

Dejaré la puerta entornada, para que paséis sin llamar…

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4 pensamientos en “Primer latido, segundo latido…

  1. Enhorabuena por tu nuevo espacio. Estéticamente es fantástico y seguro que lo llenarás de grandes textos.
    He estado curioseando y he visto las fotos que tienes colgadas en flickr y son cojonudísimas, me han flipao. Sigue trabajando también esa faceta que se te da de puta madre.
    Un abrazo muchacho

    • Gracias por la visita muchacho! Me alegro enormemente de que te gusten las fotos, es algo que estoy disfrutando bastante, aunque me queda mucho por aprender. Espero que de verdad llene esto de grandes textos, y tú que lo veas. Si te da por abrir un nuevo espacio, no dudes en pasarme el link! Un abrazo muchacho

  2. Estimado Nach: Ahora que me marcho a London city me siento identificada con tus palabras sobre llegar a sitios nuevos. La verdad que espero encontrar al menos lo mismo que en este renovado espacio: Reconfortantes palabras y una filosofía de vida consecuente.
    Espero que todo este bien, ya sabe usted que puede visitarme cuando quiera y que siempre aprecio su talento y fineza a la hora de expresarse. Gracias por recomendarme en su espacio, es todo un HONOR.
    Oh, by the way, feliz año y un abrazo genio
    😉

  3. Estimada A.Lane: acabo de reparar en que no había agradecido tu visita, lo que no es de recibo. Gracias, pues, por pasarte por aquí, algo que espero se repita con asiduidad. Estás ya en Londres? Te quedarás mucho? Espero que allí progreses adecuadamente, como en el colegio, ya que en estas tierras de catetismo, canallería y moral de cartón piedra no se nos valora a casi nadie, y menos a los que pensamos o nos dedicamos a las humanidades. Ya me contarás, te deseo lo mejor! Un abrazo

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